jueves, 7 de abril de 2016

CHAMPIONS LEAGUE: Paris Saint-Germain 2 - 2 Manchester City (Cuartos de Final - Ida)

ERROR. Y ALGÚN HORROR.



Error 1. Error 2. Error 3. Error 4.
Cuatro errores tuvo el partido. Perdón. Cuatro goles tuvo el partido. Errores hubieron muchos más. Pero es que las distracciones estuvieron a la orden del día en uno de los escenarios más hermosos del fútbol mundial. El Parque de los Príncipes de París. Magnífico escenario que brilla con un luz propia en la glamorosa ciudad de las luces. Y que el día de ayer dio espectáculo, ciertos momentos de fabuloso balompié, pero que remarcó una realidad que el fútbol europeo parece eludir por su gran fama. Errores existen en todas partes.

Y en este partido las equivocaciones vinieron de todos los tamaños y de todos los colores. La primera se dio al minuto 13' de comenzado el partido, cuando el árbitro principal, Millorad Mazic de Serbia, inventó una falta inexistente sobre David Luiz en área de los citadinos. Y es así que un minuto después: Error 2. Zlatan Ibrahimovic falla un penal de manera inédita, sin quitarle mérito a la buena atajada del portero Joe Hart. Y la fábrica de bloopers continuaría. 

Podemos decir que Fernando, volante de los ingleses, recuperó un balón de manera magnífica. También podemos decir que el medio campo del equipo francés regaló un balón en salida. Y es así que luego de la corrida y asistencia de Fernandinho, Kevin De Bruyne ponía el primer tanto del cotejo. Pero en esta competencia de quién era el más incompetente, el equipo citadino no quiso quedarse atrás. Es así que 3 minutos después Fernando intenta girar hacia adentro luego de un saque de meta corto realizado por Hart. Error. Mayúsculo, soberbio e infantil error. Zlatan Ibrahimovic hizo el menor de los intentos de presionar y eso fue suficiente para que la pelota inpacte en su botín derecho y se concrete un empate, en lo que más parecía el 'No Top Ten de ESPN' que un partido de Champions League. 

El segundo tiempo parecía traer más fútbol que distracciones. Y es así que luego de un tiro de esquina magnífico del argentino Ángel Di María, Edinson Cavani conectó un potente remate de cabeza que Joe Hart supo salvar, pero dejando la pelota servida para un atento Adrien Rabiot. Podríamos llamar un error a que un arquero de la capacidad del inglés deje la pelota servida, pero pasa seguido en las mejores ligas. Podríamos llamar un error defensivo que nadie se percató de la presencia del volante de los parisinos, pero la jugada fue bastante rápida. Además faltaba un pequeño error, aún más importante, que nos haría olvidar cualquier cosa que hubiera sucedido en esta jugada. 

Los parisinos parecían llevarse una victoria, pero con sabor agridulce. Los citadinos parecían conseguir irse con un gol de visita a Manchester y abajo sólo por la mínima diferencia. Pero la defensa del campeón francés decidió reglarnos una joyita más para no parar de reir, o llorar. Depende de sus afinidades por un equipo u otro. 

Aurier, defensa parisino decidió que no era importante despejar un balón peligroso en área propia de manera contundente. La dejó picando, aliviada, ya que su compañero Thiago Silva estaba cerca para botarla. Tampoco pasó eso. Fernandinho se encontró un regalo del porte de un elefante marfileño o pakistaní o del Congo. Elijan el que sea el más grande. Ese elefante. Y remató mal. Pero los errores dan ciertas ventajas y el mal remate rebotó en la pierna del mencionado defensa brasileño, no una pero dos veces, y se metió a la portería de Trapp. Minuto 72' y no sabíamos si estábamos presenciando la Liga de Campeones o el Circo de los Hermanos Gasca. 

El marcador no se movería más, pero nos dejó pensando que tantos bloopers más podremos tener en la vuelta, en el Estadio Ciudad de Manchester. La obligación de no cometerlos será de los ingleses, que obtuvieron un ventajoso empate, mientras que los parisinos deberán salir a buscar el partido y esta vez, sin fallar tantos goles. 

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