El 'Atleti' sucumbió de visita ante un Barcelona que demoró en despertar
Por un momento, pareció que el fantasma
merengue que había maldecido el Camp Nou el último sábado, seguía ahí.
"Trauma post-clásico" le dicen, y es que durante un buen tramo del
partido, el 'Barza' dejó de lado toda la excelente campaña que venía cumpliendo
y se puso a jugar exactamente como lo hizo en los últimos 20 minutos del
encuentro anterior que tuvieron contra el Real Madrid por la liga local.
Pero dos equipos de la capital española no
podían jugar con el orgullo regional del Barcelona, así que los 'culés', de la
mano de Suarez, pudieron revertir la situación y hacerse con el triunfo ante un
Atlético de Madrid con mucho oficio y poca vergüenza a la hora de poner el
pecho en el mismo estadio de los 'blaugranas'. Es justamente el coraje y
carácter del 'cholo' Simeone lo que se reflejaba en la idea de juego de los
'colchoneros', y por un instante esa rebeldía se hizo notar en el marcador al
adelantarse con golazo del, ya no tan niño, Torres. Lamentablemente para los
intereses del 'Atleti', la vida da vueltas y uno puede pasar de héroe a villano
en cuestión de minutos. Ése fue el caso de Fernando Torres, quien tras anotar
el gol que abría la cuenta en el partido, hizo alegoría de su apodo y se fue
expulsado de manera infantil, tras cometer una falta contra Neymar, lo cual le
supondría su segunda tarjeta amarilla y, por ende, la roja.
Con esto, el 'Barza' fue ganando moral
para la hazaña. Y es que uno no se puede dar el lujo de jugar contra el equipo
de Messi, si es que sólo tienes diez jugadores en cancha y sobrevivir para
contarlo. Tanto el 'crack' argentino como sus dos secuaces con los que forma la
'MSN' empezaron a pisar la bola y pensar mejor. Pero ojo, la bestia nunca
despertó del todo, ya que, a pesar de inclinar la balanza a su favor y lograr
embotellar a los de Simeone en su propia área; jamás pudieron articular esas
jugadas "sinfónicas" a las que nos tienen acostumbrados los pupilos
de Luis Enrique. Mérito a la defensa colchonera, que no tuvo a José María
Gimenez, pero sí a su compatriota y caudillo, Diego Godín. Es más, fueron los
laterales y no los mediocampistas los que se encargaron de encontrar al
hambriento de Luis Suarez, que no puede con su genio y terminó marcando un
doblete que sirve para ganar el cotejo, pero que no brinda la tranquilidad
necesaria en tienda barcelonista y, sobre todo, no termina de matar a un
Atlético que seguramente buscará ansioso su revancha en la vuelta de cuartos de
final.

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