martes, 5 de abril de 2016

CHAMPIONS LEAGUE: Barcelona 2 - 1 Atlético Madrid (Cuartos de final - ida)

El 'Atleti' sucumbió de visita ante un Barcelona que demoró en despertar


Por un momento, pareció que el fantasma merengue que había maldecido el Camp Nou el último sábado, seguía ahí. "Trauma post-clásico" le dicen, y es que durante un buen tramo del partido, el 'Barza' dejó de lado toda la excelente campaña que venía cumpliendo y se puso a jugar exactamente como lo hizo en los últimos 20 minutos del encuentro anterior que tuvieron contra el Real Madrid por la liga local.

Pero dos equipos de la capital española no podían jugar con el orgullo regional del Barcelona, así que los 'culés', de la mano de Suarez, pudieron revertir la situación y hacerse con el triunfo ante un Atlético de Madrid con mucho oficio y poca vergüenza a la hora de poner el pecho en el mismo estadio de los 'blaugranas'. Es justamente el coraje y carácter del 'cholo' Simeone lo que se reflejaba en la idea de juego de los 'colchoneros', y por un instante esa rebeldía se hizo notar en el marcador al adelantarse con golazo del, ya no tan niño, Torres. Lamentablemente para los intereses del 'Atleti', la vida da vueltas y uno puede pasar de héroe a villano en cuestión de minutos. Ése fue el caso de Fernando Torres, quien tras anotar el gol que abría la cuenta en el partido, hizo alegoría de su apodo y se fue expulsado de manera infantil, tras cometer una falta contra Neymar, lo cual le supondría su segunda tarjeta amarilla y, por ende, la roja. 

Con esto, el 'Barza' fue ganando moral para la hazaña. Y es que uno no se puede dar el lujo de jugar contra el equipo de Messi, si es que sólo tienes diez jugadores en cancha y sobrevivir para contarlo. Tanto el 'crack' argentino como sus dos secuaces con los que forma la 'MSN' empezaron a pisar la bola y pensar mejor. Pero ojo, la bestia nunca despertó del todo, ya que, a pesar de inclinar la balanza a su favor y lograr embotellar a los de Simeone en su propia área; jamás pudieron articular esas jugadas "sinfónicas" a las que nos tienen acostumbrados los pupilos de Luis Enrique. Mérito a la defensa colchonera, que no tuvo a José María Gimenez, pero sí a su compatriota y caudillo, Diego Godín. Es más, fueron los laterales y no los mediocampistas los que se encargaron de encontrar al hambriento de Luis Suarez, que no puede con su genio y terminó marcando un doblete que sirve para ganar el cotejo, pero que no brinda la tranquilidad necesaria en tienda barcelonista y, sobre todo, no termina de matar a un Atlético que seguramente buscará ansioso su revancha en la vuelta de cuartos de final.


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